Posteado por: caberna | 27 abril 2008

Diferencias (Relato de Jose Antonio)

Este relato de Jose Antonio ya estaba en los comentarios desde hace unos días. Pero como me gustó mucho, he decidido pasarlo aquí, más cerca de la ventana, donde hay más luz y se puede ver mejor. El autor lo ha titulado “Diferencias”.

Gracias, es un lujo leerte.
Carlos
.

Mi mente y mi cuerpo ya no se entienden. Todo empezó hace un par de años cuando el médico me prohibió el ejercicio físico ante un amago de “tabletazo” fruto de un esfuerzo deportivo. Desde entonces, se ha hecho un vago. Desde mi cerebro, le envío señales que interpreta al revés. Se ha relajado de tal manera que no me hace ni caso.

Anoche, aburrido, saturado de fútbol televisivo y de lluvia incesante, decidió por su cuenta acostarse temprano. Traté como siempre de convencerlo de que no eran horas de dormir pero me llevó la contraria dando grandes cabezadas en el sillón aprovechando el telediario de las nueve. Al final, como siempre, tuve que ceder a sus deseos.

Por un momento pensé: -“Bueno si se duerme, al menos podré soñar con lo que quiera”. Pero como tampoco me hizo caso con la cena -y mira que le expliqué: -“No comas más que le sentará mal a tú estómago,- empezó a dar vueltas, a deshacer la cama, a sudar y empapar el pijama y me hizo pensar en mis problemas que van aumentando con el paso de las horas y así hasta las tres de la mañana en que -por fin- vi como se dormía plácidamente.

Esta mañana a las siete, ha sacado una mano entre las sábanas y sin darme cuenta, ha parado el despertador para seguir durmiendo. Es la primera “faena” del día. Ahora tengo que ir por su culpa con prisas, afeitado rápido, ducha en dos minutos y café para quemar la boca.

Al salir a la calle tampoco hoy quiere andar. Se encuentra cansado de la mala noche y prefiere el coche para un trayecto corto. Le explico que es más sano andar, que luego no habrá aparcamiento en el centro, pero nada, es un cabezota. Sus manos me han llevado a un parking público.

Antes de entrar en la oficina ha vuelto a tener hambre. No tuvo bastante con la cena de anoche y quiere desayunar. Le preparan café y tostadas y aprovecho para poner en orden mis ideas, planificar un poco el día, pensar qué hacer con ese nuevo proveedor. Pero él no piensa, solo moja las tostadas en el café y me distrae con una señora que acaba de entrar en la cafetería. Le aviso que no estoy para bromas, pero no entiende, me hace desviar la mirada una y otra vez hacía aquellas piernas metidas en medias de cuadritos.

Ya en la calle, trato de ir deprisa y de pronto se para ante un escaparate de venta de motocicletas y lo peor, enciende un cigarrillo. Sé por qué lo ha hecho. Esta mañana en el baño al ver las nuevas dimensiones de su estómago, he vuelto a pensar en la bicicleta de nuevo y lo ha captado rápido. Es listo. Cada día quiere moverse menos y me tiene harto, no razona, no está hecho para pensar.

El próximo domingo le subiré al monte andando para que sude, se fatigue y a ver si pierde algo de peso.

Jose Antonio

Anuncios

Responses

  1. Idea interesante esta de separar mente y cuerpo como si pudieran llevar dos vidas distintas, independientes, cada cual por su lado. Puesto a mirarlo así, es muy conveniente escuchar al cuerpo de vez en cuando, sentir sus latidos, entender lo que pide, responder a sus necesidades de forma correcta, no llevarlo por donde no quiere ir…
    Interesante relato, sí señor.
    Un abrazo.

  2. Lo he disfrutado un montón. Enhorabuena.

  3. Gracias por vuestros comentarios.
    Cuando queraís dejar de leer más
    tonterías solo teneís que avisarme
    con toda la franqueza del mundo:
    PARATE YA DE TANTAS TONTERIAS.

    Un abrazo al padre,otro para
    el hijo y buscar al Espiritú Santo porque
    por aquí de momento hoy no ha venido.
    (quiero decir que de ventas,poquitas)

  4. Mon cher amí: No se puede tener todo en este mundo, ser un Dostoievki y encima hacerte rico.
    El Espíritu Santo ilumina siempre la parte menos pecuniaria, como en este caso, un relato redondo e inspirado.

  5. Pienso sasstamente lo mismo que Santi: To no pué se, tío.

    Ahora volvemos al barrio, con un relato de Santi sobre su tía Manoli, que fue realmente una mujer del Renacimiento tal como él la describe. Voy a pasarlo ahora mismo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: