Posteado por: caberna | 28 febrero 2010

HISTORIA DE LA BOLSA (Relato de YO MISMO)

Cuando recibí este relato de YO MISMO y leí su título, pensé por un momento: ¡Anda, ahora el amigo YO MISMO se nos ha hecho un experto en bolsa y nos va a contar cosas de Wall Street, del índice Down Jones, de cómo cotiza el Yen japonés o de cómo cierra hoy el IBEX 32!

Pero no, la cosa era mucho menos financiera y mucho más cercana a todos nosotros. Él nos habla de otra bolsa…

HISTORIA DE LA BOLSA

Hola, vengo de una familia muy numerosa, mis abuelos nacieron en el año 1.970, tenemos infinidad de formas, colores, tamaños, con dibujos o sin dibujos, somos de todas las nacionalidades, procedemos del petróleo, somos muchos millones repartidas por todo el mundo, seguro que habrá muchas hermanas mías metidas en tus armarios  o en cualquier lugar de tu casa, somos imprescindible para el traslado de cualquier objeto, cada persona utiliza a más de 400 hermanas mías en todo el año, nos reutilizan en distintas ocasiones y nos reciclan para que nazcan más hermanas, a pesar de que somos jóvenes con 40 años de existencia estamos llamadas a desaparecer…

¿Qué no sabes quienes somos? ¡¡Pues nosotras somos ”LAS BOLSAS DE PLASTICO”!!

Nací en una fábrica de materiales plásticos y nos hicieron  pasar por muchas máquinas hasta que nos fueron dando formas y colores; éramos muchísimas hermanas, íbamos a la bulla de un lado para otro nos iban metiendo en cajas, yo les preguntaba a mis hermanas a grito limpio…

– ¿Vosotras quiénes sois?

– ¡¡Nosotras somos bolsas de basura!! ¿No ves el cordón que tenemos? ¡¡Es para que nos sujeten!! ¡¡Somos de muchos colores: amarillo, verde…, la mayoría somos de color negro!!

Les pregunté a otras que ya estaban en sus cajas:  -¿Y vosotras?  – ¡¡A nosotras nos han hecho en forma de camiseta y nos llevan a una imprenta porque nos van a poner el nombre de un almacén!!

En otra caja grande habían miles de bolsitas de color transparente con distintos tamaños, y me decían que eran para los comercios que venden  chuches. ¡Qué suerte han tenido, que dulces van a vivir!

A las que salían mas gruesas les daban forma de sacos para llevar arena o escombros o para transportar patatas y otros productos, hay otras que son de más categoría y les ponen unas asas de plásticos para las boutiques de ropas, otras muy grandes, sirven para transportar trajes y también sirve de guardarropas, (o sea, casi toda la vida sin hacer nada) ¡¡qué aburrimiento!!

Las que tenían forma de camiseta y de color verde eran las pobres, iban a los mercados para transportar pescado, las azules para la pollería y las carnicerías, otras más estrechitas eran para el pan. Realmente nuestra misión es la de transportar cualquier objeto, deberíamos pertenecer al Ministerio de Transportes.

La caja donde me encontraba, la metieron en la imprenta y nos grabaron a todas (el sistema se llama flexografía); nos pusieron el nombre de un supermercado muy famoso (no recuerdo el nombre). Una vez que estábamos metiditas en la correspondiente caja, nos metieron en un camión y a viajar, íbamos muy contentas y deseando hacer nuestro trabajo. Una vez llegado a un almacén muy grande donde había cientos de cajas con miles de bolsas en cada caja, cogieron la nuestra y escuchamos a un hombre decir:

– ¡Ésta va para Ceuta! (hay que decir que nosotras escuchamos a los humanos lo que dicen, pero lo que nosotras hablamos no lo escucha nadie, nada más que nosotras).

– ¿Ceuta? Chicas, ¿sabéis dónde está Ceuta? Una de las más antiguas que había sido reciclada, dijo: ¡Sí, estuve un tiempo en esa Ciudad; es muy bonita!

Cruzamos el estrecho en un ferry y nos descargaron en un almacén, era muy grande, había muchos productos por todas partes, nosotras comentábamos qué tipo de cosas nos tocaría llevar; abrieron nuestra caja y sacaron a unas mil bolsas entre las que me encontraba yo, nos despedimos de nuestras compañeras, quizás no nos viéramos más, (hay que recordar que tardamos más de 400 años en descomponernos); estábamos muy nerviosas  por saber con quién nos iba a tocar y qué productos nos tocaría transportar.

Nos distribuyeron por diferentes cajas en grupos de unas cien, era muy temprano porque no había nadie todavía en el supermercado y estábamos impacientes por empezar nuestro trabajo. Vimos como abrían las puertas y rápidamente empezaron a llegar gentes con las compras a las cajas, empezaron mis compañeras a salir, hasta que me toco a mí, era una señora que iba con su marido, ella le decía:

-¡Fermín no metas muchas cosas que se rompen las bolsas! Y él le contesto: -¡Si, Consuelo! Fermín me cargó con una docena de huevos, un paquete de crispi, un bote de champú, una botella de aceite y un paquete con dos lechugas. La verdad es que iba bastante cómoda, me metieron en el carro con otras cuatros compañeras más, una de ellas casi se rompe porque le habían metido cinco latas grandes, nos llevaron a un coche y nos metieron en el maletero. Escuchamos a Fermín enfadarse mucho, decía:

– ¡Ay que ver los atascos que hay en el Morro! ¡A ver si arreglan ya la carretera Nueva!

Cuando llegamos, Fermín nos descargó del coche y nos metió en su casa, Consuelo le decía: -¡Fermín, cuando termines de colocar los mandados, mete todas las bolsas con las demás! Efectivamente nos metió en una bolsa muy grande, donde había otras muchas hermanas de muchos colores y formas, había de todas las nacionalidades, chinas, holandesas, francesas, coreanas y muchas españolas, qué alegría nos dio a todas saludarnos, aunque eran de otras fábricas diferentes a la nuestra. Les pregunté:

– ¿Cuánto tiempo estaremos aquí?

– Dos o tres días, a veces nos sacan para llevar los bocadillos de los niños, otras para guardar alguna cosilla de la casa, pero la mayoría vamos para transportar la basura. -¡Bueno, pues esperaremos a ver que nos toca!

Empujando y empujando me puse la primera, porque me aburría y me ahogaba y necesitaba moverme, al día siguiente se abrió el armario y Fermín me cogió, me abrió bien y me colocó en un cubo, empezó a echar basura, latas, botellas, desperdicios, tetrabrik, ¡que noooooooo Fermín, que cada cosa en una bolsa! Por lo visto en esta casa no separan las basuras. Fermín me llevó al contenedor, y cuando más tranquila estaba se abre el contenedor y veo a un tipo con una cara de “guarro” y un pincho en la mano, empezó a rajar a todas las bolsas que estábamos dentro, a mí me rajó enterita y se “desparramó” toda la basura. Cuando llegó el camión de la basura nos echaron dentro y después de pasearnos por la Ciudad nos llevaron a la planta de transferencia, sí, en Valdeaguas,  no os podéis imaginar cuántas bolsas íbamos en ese camión. Al descargar el camión hacía muchísimo viento y observé cómo una salía volando, y me dije: -¡Pues yo me voy también! Y empecé a volar, volar, volar… ¡Qué bonita se veía Ceuta, el monte Hacho, el Puerto…! Era todo precioso, era la primera vez que volaba, me sentía totalmente libre… Cuando el viento empezó a amainar, fui cayendo al mar y me di cuenta que también podía nadar, sin temor a ahogarme, estuve varios días nadando de un lugar a otro.

Observé cómo una tortuga grande se acercaba hacia mí, pensaba que venía a saludarme, pero abrió la boca y me quería tragar, empecé a gritar fuerte, -¡No, no, no, que no soy comestible, que te puedes ahogar! Pero claro, no me escuchaba, empezó a ahogarse la tortuga y en mi desesperación me pegué un tirón fuerte y ella empezó a toser y me dejó libre. Salí corriendo como pude de aquel lugar, porque reconozco que somos muy importantes para trasladar cosas, pero como estamos hechas de petróleo, también somos muy contaminantes y peligrosas. Al llegar a la orilla me recogieron unos operarios de limpieza y me mandaron a un lugar donde me reciclarán de nuevo.

Quizás me hagan de almidón de patatas, o de papel que no son tan contaminantes. Los humanos irán tomando conciencia, tendrán que utilizar bolsas que sean inocuas y no contaminen como las bolsas que proceden del petróleo; tendrán que utilizar las talegas de telas y los canastos de mimbre como se utilizaban antiguamente.

¡¡¡Cuando utilices bolsas de plástico, acuérdate  de MÍ y del daño que puedo causar!!!

YO MISMO.

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Responses

  1. Las bolsas se creen que no las oímos, pero cada vez se oye más alta y clara su voz 🙂 Yo que afino el oído, las reutilizo y las reciclo cuando ya no están saludables para seguir ayudando.
    Espero que cuando se encuentren con sus hermanas las lleven a un lugar responsable y las hagan a partir de fécula de patata, para que ellas se sientan de nuevo útiles y sepan que ya han dejado de hacer daño.
    Muy bonita historia YO MISMO 🙂
    Un abrazo

    • Tengo entendido que le queda muy poquito tiempo de vida, pero mientras tanto siguen haciendo mucho daño, aunque Yo Mismo creo que el daño nos lo hacemos nosotros mismos y nos las bolsas que no tienen culpa de nada.
      BESLAMA ZWINA (Adios guapa)

  2. El otro día, al entrar al supermercado con mi bolsa de plástico ya usada, me paró un señor y me dijo que no podía entrar con ella, que cogiera un carrito que más bién parecía un cubo con un rabo muy largo.
    Me guardaron mi bolsa en la caja hasta terminé mi compra. La pobre está ya un poco mustia; pero yo no la pienso tirar, ya es como de la familia. Tiene sus manías, como la de querer borrarse el logotipo del super que maltrataron a sus hermanas, regalándoselas a sus clientes en manojitos, como despreciándolas, bolsas completamente nuevas, sin usar, que van directamente a la basura, donde las gaviotas buscan inúltimente en su interior.
    En fín compañero, esperemos que llegue pronto la ley seca de las bolsa de los supermercados.
    Gracias por este ingenioso, agudo, lúcido e itinerante relato sobre la vida de las ya pronto, desaparecidas y dañinas bolsa de plástico.

    • Un dia iba dando clases por la circunvalacion del Hacho y pasaba por la planta de Transferencia de R.S.U. (residuos solidos urbanos) donde cargan unos grandes contenedores y se los llevan diariamente en camiones a Puerto Real (creo), de pronto vi una bolsa de plastico volando hacia el cielo y le dije al alumno ¡para un momento el coche en un lugar seguro! me baje y me quede mirando como iba perdiendo altura hasta que desaparecio de mi vista, Yo Mismo pense ¡esa la HISTORIA DE LA BOLSA!.
      Todos los comentarios que vienen de TU MISMO me enorgullecen. GRACIAS.

  3. Siempre que pienso en la palabra “bolsa” me acuerdo de aquella frase de las películas que los niños de “entonces” repetíamos luego en la calle: “La bolsa o la vida”, mientras encañonábamos a nuestro enemigo con una pistola de madera hecha con los recortes de la carpintería de Juan.
    Ahora puede aplicarse también esa disyuntiva entre la bolsa y la vida… El plástico es de las cosas que más daño están haciendo al medio ambiente. ¿Conocéis la existencia de dos grandes manchas de bolsas de plástico en medio del Océano Pacífico? Son como dos grandes islotes del que huyen los barcos despavoridos en cuanto se acercan. Son enormes en profundidad y se podría casi caminar por encima de ellas.
    Esto es lo que estamos haciendo con el mar, nosotros, los seres más inteligentes sobre la faz de la Tierra (o eso es al menos lo que se supone).

    Por eso está muy bien tu relato, amigo Joaquín, a ver si así nos concienciamos un poquito.
    Un abrazo y gracias por esta entrega.
    (Tus devengos por autor siguen sumándose, no te preocupes, jeje)

    • SELAM= MALIKUM, JAE. Yo Mismo pienso que nuestra generacion no esta muy preparada para este tema, pero podriamos enseñarle a los mas jovenes lo que tienen que hacer para eliminarlas, segun las estadisticas que he estado leyendo cada persona utiliza al menos 400 bolsas de plastico al año, si multiplicamos…….
      No se si De vengo o no De vengo, pero me duele los dientes, porque veo venir…………. la botella del aguardiente.
      Un Abrazo.

  4. Hola Yo Mismo bonito articulo, tienes mucho arte!
    tambien te felicito por lo bien que ha quedado la Web del barrio.Un abrazo desde Cataluña.Nina

    • Con “fans” como tu, da gusto hacer algo, porque me siento reconfortado, tratare de seguir en esta linea que tanto te gusta, ya sabes que en Blogceuta hay mas fotos de la barriada.
      Besos para ti y tu familia.

  5. Increible!!! Bonita historia con mucha fantasía y con mucha realidad… Buena, buena, si señor!!

    • Hola Caballita Miziana, gracias por tus comentarios, me dan fuerzas para seguir con mis historias.
      Aaaaahhhh tranquila que el corazon funciona, Gracias.

  6. Buena historia que nos debería hacer pensar a much@s y tomar conciencia del daño que estas amigas pueden causar.
    Una fábula narrada con talento que esconde un gran problema de fondo. Genial YOMISMO.
    Esperamos que estos relatos puedan plasmarse un día en forma de libro para que muchos mas caballas puedan disfrutar con tu arte!

    • Lo que menos me esperaba era verte por estos rincones, te agradezco tus palabras de apoyo y comentarte que desde que escribi esta historia cada dia me encuentro mas bolsas volando por todos lados, parece que me persiguen, Yo Mismo creo que se lo han dicho unas a otras y cuando me ven de llegar con el coche-escuela empiezan a revolotear delante mia, como diciendo,¡¡ese, ese es el que escribe de nosotras!!.
      Con respecto a lo del libro, ¡no pagan esto! ¡¡me van a pagar un libro!!
      Dejate de caer mas por aqui.
      UN ABRAZO.

  7. ¡Hijo! He sufrido durante el relato, un poco con el corazón encogido pensando que le iba a pasar algo malo a la bolsita… menos mal que la historia acaba bien. ¡Que con la edad se le queda a uno el corazón chiquitito, joder!

  8. jajajajajajaja, si has sufrido con este relato es porque eres una persona sensible, las gentes que sienten el sufrimiento de una bolsa es porque son “buenagente” y tú lo eres.
    SHUKRAN JAE.

  9. He llegado tarde a este blog que acabo de descubrir(pero dice el refran,màs vale tarde que nunca) y veo relatos interesantisimos de mis amigos de la barriada que poquito a poco irè leyendo.
    Como siempre tù relato me ha encantado y me has hecho vivirlo,he viajado junto a las bolsas por todos sus destinos hasta llegar a Ceuta……eres muy ingenioso querido amigo.Creo que poquito a poco nos vamos dando cuenta de lo contaminante que son las bolsas de plasticos pero aun nos cuesta eliminarlas totalmente.Esperemos que nuestros nietos sepan hacer mejor uso de ellas y utilizen bolsas biodegradables.Un beso


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