Posteado por: caberna | 20 febrero 2010

Ese loco mundo del cine (Relato de Santi)

Siempre quise ser productor de cine, no sé muy bien en qué consiste su trabajo. Comprendo el trabajo del actor o del director, del maquillador, del tramoyista o decorador, del electricista, etc., supongo que será algo así como sacar de la nada una película que veremos con más o menos interés en las pantallas de cine, de ahí me vendrá el irresistible deseo de convertirme en productor de cine, del misterio que rodea a esta profesión, y, como todo lo misterioso me atrae, me esclaviza, me domina, me embelesa.

Yo creo que será el más importante que interviene en los títulos de crédito, claro que ser director y productor tiene que ser como Dios.
He intentado ponerme al día de todo lo que rodea a esta profesión. En primer lugar, tengo que decir que no hay un método para aprender a ser productor, ni una academia que te enseñen. Luego está el secretismo que rodea a todo lo concerniente al desarrollo de este trabajo. También me he enterado de lo sufrido y penoso que resulta intentar hacer una película, hay veces que el director te pide, que sé yo, por ejemplo: un jardín con muchas palmeras, sí, encuentras el jardín que le gusta, pero no tiene bastantes palmeras para que jueguen alrededor de ellas los dos enamorados protagonistas, ¿dónde encuentro yo ahora unas palmeras ya creciditas?, bueno las pondré de mentirijillas. Cuando ya está todo preparado para rodar, en el momento que el director dice: – ¡Acción!- cae un chaparrón con viento racheado y manda las palmeras a una laguna que hay más lejos, la cuál, se estaba reservando para otra escena muy importante y empieza a llenarse de trozos de cartón simulando palmeritas y de agua sucia procedente de arroyuelos que se van formando irremisiblemente con el barro. Hay que parar el rodaje, todo el mundo se va a comer su bocadillo, pagado por el productor, pero éste no tiene tiempo de comer porque tiene que revisar los contratos del seguro para ver quién le paga al personal las horas que no se trabaja por la lluvia.

Una vez escampado y todo en perfecto estado, con sus palmeritas y todo, se decide volver al rodaje. El corazón del productor ya late con más calma, el director se sienta en su silla de director; pero ahora la actriz protagonista tiene problemas con el peinado y el maquillaje, que se le ha estropeado todo con la lluvia. Mientras la acicalan nuevamente, la costurera trata de dar unos últimos retoques al vestuario, que como es de época, tiene todos los bajos hechos unos zorros.

-¿Todo listo?, pues venga, a rodar.

-Cámara, ¡¡Acción!!, ¡¡Corteeeen!!, ¡me cago en mis muelas! ¿Pero que hace ese imbécil hablando por un móvil allá atrás?-. Después de rodar la misma toma una docena de veces, el de atrezo se da cuenta que la sombra del Sol ha variado con respecto a la escena anterior y hay que cambiar las palmeras ficticias de posición o volver a rodar todo lo anterior. El director se cabrea, y suspende el rodaje hasta el día siguiente. El productor sale como una bala, se le enredan los pies entre los cables, tropieza con una silla plegable, lo coge de las solapas:

-De aquí no se mueve nadie mientras haya luz natural, ¿entendido?

-Aquí mando yo, que para eso soy el director, y si decido interrumpir el rodaje, el rodaje se interrumpe-.
– Y yo soy el que pone la pasta y tengo el presupuesto muy ajustado, así que, a trabajar-.

Estuvieron discutiendo hasta que la negra carpa de la noche lo cubrió todo.
Por supuesto que la película no se estrenó, pasó directamente al DVD; aunque fue muy bien acogida en los foros de cine online.

A veces salen bien las cosas, y se puede rodar una buena película y hasta se puede ganar algo de dinero extra; pero claro, hay que saldar las cuentas de la anterior.

Lo más duro y agobiante es soportar la caterva de aduladores que se te acercan: – Don Fulano ¿ha leído el guión que le mandé?

– Por supuesto, muy bueno, habría que hacerle algunos cambios antes de llevarlo a cabo-.

– Lo que usted diga, muchas gracias. Adiós.

– Maldita sea, ni siquiera lo he visto-.

El  momento del día mas grato para el productor es, cuando el director dice: ¡A positivar!; aunque la dicha nunca es total, porque no se sabe si el imbécil del director incluirá esa toma en el montaje final que ha costado toda una jornada de trabajo.

A veces se gasta un perraje en actores que luego no aparecen en pantalla, con el consiguiente cabreo del actor, de la madre del actor y del representante del actor, en un tris de perder a su representado;  o cuando se está a punto de terminar el rodaje, y se muere el  protagonista, hay que volver a rodar todas las escenas con el sustituto, pero vivo, o sea casi toda la película, como ocurrió en el rodaje de Salomón y la Reina de Saba, que murió Tyrone Power, (de una angina de pecho, dijeron; las malas lenguas decían, que de los pechos de la Gina, de la Gina Llolobrígida, o como se escriba) y tuvieron que llamar a Yul Britner. En la película Gigante, lo hicieron bien, cuando murió James Dean, pusieron a otro parecido y terminaron la escena final.

En fin, pues eso, que a veces salen bien las cosas, haces una buena obra y todo el mundo te felicita, tus compañeros de profesión te nominan para los premios Oscar, y hasta tienen la osadía de dártelo.
En la gala de la entrega de los Oscar, estás allí sentado, la camisa no te llega al cuello, los puños de la camisa sobresalen demasiado, un sudor frío recorre tu frente, tratas de mantener la serenidad y la tranquilidad, sonríes, al mismo tiempo las retinas de los ojos revolotean como lo hace Marujita Díaz, antes te han avisado que no te comas las uñas, que se nota mucho y además estropeas la manicura. Hasta que empieza a salir la cartulina del premiado con una pasmosidad insufrible, la bobalicona actriz quiere mantener el minuto de gloria toda la eternidad, oyes tu nombre como si lo dijeran en la Patagonia, incluso piensas que no es tu nombre, si no fuera porque las mariposas que tenías en el estómago se te han ido volando a la nuca de tu cabeza, no sabes como vas a llegar al escenario con esas mariposas revoloteando en tu cerebelo. Por fin alzas la estatuilla dorada, pero con la mala fortuna que al bajar los brazos con ella, le propinas un fuerte golpe en la cabeza a la chica que te ha entregado tu premio y la dejas inconsciente allí en el escenario. La pobre era tonta, pero ahora lo será más.
Y aquí estoy en mi celda esperando juicio, que va para largo.

Un beso para Lucía y para ti de Mila y mío.

Santi.

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Responses

  1. Bueno, Santi, tal vez este camino que hoy ha tomado tu “alter ego” te hubiera venido bien… porque ahí en el cine, dentro de la pantalla habrían tenido cabida todas tus historias.
    Como dice Aute, “toda la vida es cine y los sueños cine son”.
    Voy a bajar a comprar un Cupón para mañana y si me toca montamos una productora…

    Gracias por la historia, mágica, como debe ser.
    Un fuerte abrazo y besos a Mila.

    • Bueno qué, ¿te tocó el cuponazo?, porque tengo unos cuantos sobrinos que parace que se han puesto de acuerdo para estudiar lo del cine, y extras hacen falta muchos, pero cámaras nada más que uno.

  2. Santi…eso es un productor/director con mala pata!:-) Pero si, el rodar una peli no tiene nada de glamour y el pagarla…menos. Otra cosa es lo de la alfombra roja y los cines.
    Bueno caberna, si te toca el cupón y os metéis en el berenjenal de la productora, acuérdate que mi hijo es director de fotografía de cine…eh!! (pa algo están los amigos, no?) 😉
    Buena historia Santi!
    Un besazo a los dos

    • El cine debe ser como decía mi hermano de la Armada Española; muy bonita por fuera, pero por dentro todo era trabajera y pringaera.
      Espero que tu hijo haya sacado el arte fotográfico de la madre para que veamos grandes superproducciones muy pronto.

  3. Por el años 95, estuve en Madrid haciendo unos cursos, los fines de semanas visitaba todo lo visitable de Madrid.
    En cierta ocasion me encontre que estaban rodando una pelicula en mitad de la calle, me acerque para curiosear junto con otros curiosos mas, se nos acerco una señorita y nos pregunto si nos importaria dar un paseo con naturalidad por determinado lugar, mientras rodaban, estuvimos casi dos horas paseando en 20 metros,
    al terminar y sin pedir nada me dieron 2.000 ptas, un bocata y una cerveza.
    Pregunte como se llamaria la pelicula y me contestaron que todavia no tenian titulo, tampoco habia artistas conocidos, para tener una referencia
    de la pelicula.
    Todavia estoy viendo peliculas haber si aparezco.
    Santi tu relato me ha servido para recordar esta anecdota, ¡Ojala hubierais estado tu y Carlos de Productores! Por lo menos la cerveza hubiera estado fresquita.
    Hace tiempo que no os veo por aqui, ¿va todo bien?
    UN ABRAZO DE YO MISMO.

    • Sí, amigo YO MISMO, todo va bien… Algo mustio sí que estoy, debe ser por esta lluvia que no termina de caer y sigue y sigue y sigue cansinamente hasta empapar el alma. No sé como pueden vivir en Galicia sin ver el Sol durante meses. En fin, todo se arreglará pronto, en cuanto salga el Lorenzo y nos alumbre.
      Un fuerte abrazo. Te sigo en tu blog de fotos.

    • YO MISMO, no se te ocurra ahora ponerte malito, ahora que nos hemos reencontrado, mira que yo mismo me voy para la cábila y te doy unos cuantos masajes en el sístole y te quedas como nuevo y luego nos vamos al Delf… bueno a otro sitio y nos jinchamos, ¿vale?

  4. …algo parecido a lo que le pasó a Yo_Mismo me pasó a mí, también en Madrid… pero a servidor lo echaron directamente…

    …séría que no daba el perfil ni de figurante…

    Santi, me ha encantado. ¡Yo no sé de donde sacais las ideas!

  5. YO MISMO y Milano, hace unos años estuve a punto de rodar una película con Robert de Niro, El Puente de San Luis.
    Un amigo mio que ha trabajado en películas y series de TV (que yo sepa, haciendo de chófer de García Lorca), me pidió que lo llevara en mi coche al sitio donde estaban haciendo los castings, y como no tenía nada mejor que hacer en esa mañana, me quedé con él en la cola charlando, al poco tiempo aparece un señor señalando con el dedo a todos los que no daban el perfil, a mí me miró de ariba a abajo y me dejó en la cola.
    Me tomaron la filiación, me hicieron fotografías de todas las posturas. ¡Ay!, pero se olvidaron de mí y de mi amigo.
    La película se rodó y pasó sin pena ni gloria.
    Un abrazo para todos y gracias por tener la fuerza de voluntad de leerme.
    ¡¡¡Me voy pa HOLLYWOOD, bye,bye!!!


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