Posteado por: caberna | 24 octubre 2009

El Noray

(A mi compadre Milan, principal ideólogo de aquella Basca)

Eran los años finales de la década de los sesenta. Los jóvenes ceutíes de entonces, demasiado jóvenes entonces, teníamos un lugar al que acudir. Un lugar donde refugiar nuestra pobreza (ni un duro, oiga); un lugar donde refugiarnos en las tardes de lluvia de aquel otoño en que empecé a cortejar a aquella chica también demasiado joven que estudiaba en la cercana Escuela de Comercio; un lugar donde cantar con mi vieja guitarra acompañando las voces de aquellos que quedamos en llamar “La Basca” (un grupo de melenudos y barbudos que ilusionaban con cambiar el mundo y que ya oían a Victor Jara y a otros clandestinos); un lugar que ocupábamos prácticamente y donde solo consumía un café algún afortunado que acaba de cobrar una actuación (solían ser los componentes del grupo Sensación: Juan, Pepe, Luis, Antonio y Juan Carlos) mientras el resto miraba; un lugar donde escribíamos las primeras canciones (hasta una ópera rock compusimos que, más en broma que en serio, titulamos Profilaxis Social). En ese lugar, su dueño, Fructuoso Miaja, desde detrás de sus enormes gafas, nos observaba con su gesto bonachón, permitiéndonos todo.

Jardines Puerta del Campo

Jardines de La Argentina, Puertas del Campo, Ceuta.

Ese lugar entrañable era El Noray. Un bar en las Puertas del Campo, en los bajos de los grupos militares, frente a los Jardines de La Argentina que tanto saben de mí. Allí, detrás de unas enormes cristaleras que cogían todo el local, muchos jóvenes cobijamos nuestros sueños mientras empezábamos a percibir un cierto olor a libertad. Desde una mesa cercana, al oír nuestras canciones, unos señores mayores nos miraban con una sonrisa en la cara y un brillo especial en los ojos. Nosotros no lo sabíamos, pero allí se estaba fraguando el futuro PSOE de Ceuta.

Pasados los años, ya fuera de Ceuta, me enteré de su historia, me alegré de que fuera alcalde y senador y entendí por qué en El Noray se respiraba libertad en 1969. Hoy me entero de su fallecimiento y leo con tristeza que Fructuoso intentó siempre mantener unida a la reñida famila socialista ceutí.

Este buen hombre ofreció desde bien joven su corazón a los demás. Creo que la mejor canción que puedo traer en su memoria es precisamente ésta:

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Responses

  1. Bonita historia… doy fe de ello… qué tiemposss!!!
    No le he dedicado en mi blog nada a él… pero sí en el foro. Un saludo Carlos.

    • Gracias por acercarte a este rinconcito que muchas veces respira nostalgia de Ceuta. Por cierto… Tú eres la famosa “caballita”, ¿no? Es que con tanto nick distinto uno se hace un lío, hija. Yo sigo siempre tus comentarios del foro, aunque pocas veces intervengo.
      Saludos cordiales.

  2. Hermoso homenaje! Hay personas que sin ser amigos, ni conocidos, al irse…también se llevan parte de nuestra historia, verdad?
    Besos

    • Sí, amiga Gebirg, la verdad es que nunca crucé más de dos palabras seguidas con Fructuoso, pero siempre me pareció como el abuelo que permite todo a sus nietos… ¡Y más en aquellos tiempos!
      Y es cierto que en ese bar se escribió mucha de nuestra historia… Cuando hacíamos teatro en el viejo instituto también recalábamos por allí, ¿te acuerdas, no? ¡Qué buenos tiempos! Estudiar, lo que se dice estudiar, estudiaba poco, pero me lo pasé muy bien (ese año, porque luego hubo que apretar…)

  3. Coincidí varias veces con él en la cafetería, y en esas pocas veces me dí cuenta que, por la forma de tratar a la gente era un hombre especial. En aquella época no sabía su trayectoria política, lo supe cuando salió elegido alcalde.
    ¡Como se va perdiendo esta raza!, me hubiera gustado preguntarle sobre la generación actual del percing, los pendientes en las orejas de los tios y los tatuajes de las mujeres por todo el cuerpo.
    Bueno, aquí seguimos en verano, así, que me voy a la playa. Un abrazo.

  4. Bueno, Santi, él era un hombre tolerante que en nuestra època admitía que los tiempos estaban cambiando y toleraba de buen grado las “pintas que llevábamos” , así es que supongo que ahora también pensaría -igual que entonces- que un día se quitarán el percing de la oreja o del labio o del ombligo y pagarán “una pasta” para quitarse los tatuajes de todo el cuerpo. Y es que la juventud tiene eso que se llama inconsciencia y que si no lo tuviera pues a lo mejor no era juventud…
    Por cierto, hoy se debe estar muy bien en la Malagueta o en el Pedregalejo o en El Palo… ¡Cómeos un rico espeto de sardinas a nuestra salud y qué aproveche!
    Un fuerte abrazo, vecino.

  5. No llegué a conocer a Fructuoso, pero precisamente ayer me contaron un pequeño sucedido que dice mucho de él. Una amiga asistió a una conversación entre dos señores ceutíes muy-muy de derechas, enchaquetados y de cierta edad. Uno le decía al otro:

    Pues el pobre (se refería a Fructuoso Miaja), a pesar de ser de izquierdas, era una buena persona

    Que, viniendo de donde venía, personas que no son capaces de percibir un comportmaiento éticamente acetable fuera de su moral, es un enorme elogio.

    …y, por otro lado, ese tiempo fue de una creatividad enorme, compadrea. Ese rinconcito y ese grupo de gente es irrepetible…

    Un abrazo.

    • ¿Qué no lo conociste? ¡Enga ya, compadre! No te acordarás, que es distinto… Pero muchas tardes de las que tú anduviste por allí, había no muy lejos, siempre en una mesa de la esquina, un señor con chaqueta, más bien grueso, bastante calvo y canoso y con unas gruesas gafas, muchas veces acompañado de Teófilo Escribano y del padre de Alex. Y te lo digo porque yo también estaba contigo. ¿De verdad que no te acuerdas? Pero si lo habrás visto un montón de veces… ¡Ah, claro, ya sé, ya sé… es que por aquel entonces tus ojos andaban buscando y mirando otras cosas, jejejej…!
      Pues sí, es verdad que fue una época de gran creatividad…

  6. Diez años después, más o menos, yo iba con mi basca al Noray, allí escribiamos poemas, cantabamos canciones, queríamos cambiar el mundo… entonces estaba recien afiliaita a Juventudes Socialistas y pegábamos carteles pidiendo el sí a la Constitución. No sabía que el bar era de él.

    Estuve en su funeral y fue bonito, se veló en el Salón del Trono, habia mucha gente, mucha gente querida por mi, recordé a su hermana María que lucía en un cuadro junto a él con la bandera del Psoe.
    El féretro tenía una rosa roja. Fue un funeral civil y pensé, lo de siempre, que el cielo debe andar llenito de ateos.

    • Qué curioso, África… Hacíamos casi lo mismo pero con diez años de diferencia (menos lo de pegar carteles y afiliarnos al PSOE).
      Y sí, desde luego, si existiera un cielo, estaría lleno de ateos.

  7. fué un buen hombre y alcalde de Ceuta, donde tiene su nombre una calle, y se fué de su cargo sin un duro en el bolsillo, siempre iba andando desde su casa al ayuntamiento, sin necesidad de chofer, yo lo conocí y hablé muchas veces con el y con su compañero de siempre, Dº. Pedro Del Corral quien siempre le acompañaba en sus paseos diarios.

    los socialistas no mueren…se siembran

    • De acuerdo contigo en lo que dices maran-atha. Me ha gustado eso que dices de que “los socialistas no mueren, se siembran”. Por cierto, estamos necesitados de una buena cosecha de socialistas desde hace algunos años ya.
      Un saludo y gracias por tus comentarios.


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