Posteado por: caberna | 7 septiembre 2009

Ziryab

Mi amigo Felipe es el dueño de un mesón de cocina mediterránea que “quita el sentío”.  A través de él, además de comer y beber de forma exquisita, he podido conocer la historia de Ziryab.

Terraza del Mesón Ziryab

Terraza del Mesón Ziryab

Resulta que Felipe es un clásico, un “tabernero” de los de toda la vida. Su abuelo levantó un bar en La Línea de la Concepción (Bar Los Pellejos, sí, igual que se llamaba el de Ceuta, que estaba a la entrada de la Calle Jaúdenes, frente al Mercado), su padre continuó con el negocio y 80 años después, Felipe es la tercera generación haciendo y sirviendo las mejores tapas. Detrás de él hay mucho trabajo, esfuerzo personal e ilusión. En la cocina está su mujer, Trini, un encanto de persona y una cocinera de bandera; su hijo Juan Carlos, pensando siempre en platos imaginativos e investigando sobre la cocina árabe que Ziryab creó hace muchos siglos y de la que quedan algunas pistas en libros casi perdidos; está también la mujer de Juan Carlos, Mari Carmen, que es una sonrisa perpetua con delantal y a quien tuve por alumna hace ya algunos años. Atendiendo las mesas está Desiree, otra hija de Felipe, joven encantadora que se deshace en atenciones con los clientes, y su hermano Felipe, hombre de gesto serio pero muy atento y simpático en cuanto hablas con él dos veces,  y Silvia, una empleada también muy simpática.  Y  detrás de la barra está Felipe, el rey de su reino, hombre de una edad que no aparenta y con la fuerza y la ilusión de un joven de veinte años.

Con Felipe es muy fácil entablar conversación, y no es nada difícil hacer amistad. Es un trabajador nato que ha aprendido todo en la universidad de la vida -la mejor, dice él- y es lo que hoy llamaríamos un “emprendedor” que ha montado un mesón precioso (como podéis ver en las fotos) cuando otros de su edad ya están pensando en jubilarse y marcharse a pescar tranquilamente a la playa. Pero ahí está él, pensando en no defraudar a su casta hostelera y en dejar a la siguiente generación la herencia que recibió de sus antecesores.

Zona de la barra del mesón

Zona de la barra del mesón

Los que sabéis llegar hasta mi casa, no os perderéis; se sigue subiendo un poquito, se atraviesa el parque y ya estamos en el Meson Ziryab. ¡Y si no sabéis llegar a mi casa, llamadme, que os llevo de la mano!

Por cierto, el tayín de cordero y el korma de pollo -entre sus muchas especialidades- son dos cosas que no podéis dejar de probar.  Para saber más, visitad este blog  http://ziryabmeson.blogspot.com/

¡¡Qué aproveche!!

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Responses

  1. Uhmmm…suena todo muy bien!! Habrá que ir algún día. Pero a mi…ya sabes, de la mano que sino me pierdo 🙂
    Que buena pinta tiene el Mesón!
    Besos

  2. Doy fe de que está todo buenísimo


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