Posteado por: caberna | 11 junio 2009

El votante

Campaña electoral para las europeas: El votante asiste, escucha, espera, desea… se aburre, se decepciona, no espera, no escucha, no asiste. Va a votar porque aún cree que debe, o que debe creer, no sé, el caso es que va y vota.

Al votante se le abre la boca, sorprendido, al contemplar la lamentable campaña electoral, sus consecuencias en las urnas y las interpretaciones kafkianas de los resultados. Se le abre la boca de aburrimiento cuando escucha la sarta de milongas en boca de los mitineros de turno, cuya oratoria no es válida ni para vocear el pescado en la plaza. Se le abre la boca del todo para lanzar un bostezo inmenso y sonoro que bien podría llegar al oído de los candidatos para dar “acuse de recibo” del entusiasmo que han conseguido comunicar.

En los momentos preelectorales, el votante se siente un poco como aquel hombre del casino provinciano que cantara Serrat/Machado o que escribiera Machado/Serrat (que ya forman las dos caras inseparables de una misma “moneda poética” –dos palabras imposibles de juntar-) y hace suya la estrofa del poeta:
“Con esa triste expresión que no es tristeza, sino el vacío del mundo en la oquedad de su cabeza…”

Después, piensa el votante que si la campaña electoral ha sido lamentable, aún más lamentable todavía lo están siendo las interpretaciones “sui géneris” de los resultados surgidos de las urnas. El lunes por la mañana, sufre un ataque de risa floja al oír algunas conclusiones en los medios de comunicación… Luego advierte que ningún “responsable político” (últimamente me da por juntar palabras imposibles) habla de lo principal del domingo día 7: la tremenda abstención. Nadie se plantea por qué el votante se queda en casa…

Sabe el votante lo que todos sabemos, incluso los políticos, aunque miren para otro lado por conveniencia. Sabe que lo que falta en la actual política española y desde luego también europea no es ni más ni menos que un proyecto ilusionante y, por supuesto, personas, “políticos creíbles” (vuelvo a juntar palabras que chirrían) que te ilusionen cuando hablan. ¡Ah, palabra mágica, la ILUSIÓN! ¡Qué distinta sería la reacción de los votantes si hubiera quienes supieran ilusionar…!

El votante, que no es nada futbolero, sin embargo admira cómo el entrenador del Fútbol Club Barcelona, Pep Guardiola, ha sabido ilusionar a sus jugadores este año. Según leía hace poco, parece que Guardiola convirtió en lema de su tarea una frase del poeta catalán Miquel Martí i Pol (1929-2003) que dice: “Tot está per fer, i tot és posible” (Todo está por hacer y todo es posible).

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Responses

  1. A pesar de tu escepticismo, noto un atisblo de esperanza. Me gusta, me gusta mucho, sobretodo que fueras a votar.

  2. Hay que seguir votando cada vez que
    haya elecciones.Para lo que sea,hasta
    para elegir al Presidente y vocales de
    una asociación dedicada a la cria de
    gallinas con plumas doradas.No hay que
    ser fanático por que es lo que no está perdiendo
    y aburriendo.En estos tiempos nuevos para todos
    hay que dialogar más,discutir menos y sobretodo,
    no creerse en posesión de la verdad absoluta.
    ESCUCHA A TU VECINO,QUIZÁS PUEDAS
    APRENDER ALGO DE ÉL.
    Saludos a todos y gracias por vuestro voto.

  3. Yo estoy con vosotros tres, hay que votar, aunque sea en blanco o en nulo, pero votar. Aunque la mayoria de nuestros políticos sean mediocres que no ayuden a mantener la ilusión… pero, ¡ojo! siempre existirá una minoría teórica de políticos que merecerá mi respeto, porque ¡mira que es ingrata la política!

    Mi hijo, al que llamamos cariñosamente el niñato, dijo que votaría a la liga antitaurina, ¡y hasta lo lleve a votar en coche con tal de que lo hiciera!

    Un abrazo, compladre

  4. Mis queridos África, Jose Antonio y Milan: No soy pesimista respecto al tema que nos ocupa, más bien, como dice África, soy escéptico, en esto como en tantas otras cosas. Yo diría que soy un “optimista bien informado” (no recuerdo de quién es la frase pero me la apropio).
    Ando lejos de creer en la clase política como tal (y ya sé, compadre, que habrá una minoría estupenda, igual que habrá algún obispo bueno (¡vaya tiro a la misma línea de flotación, eh!), pero como clase, como colectivo me caen mal, siempre navegando por aguas poco claras, viendo pajas en ojos ajenos y obviando vigas en los propios, denunciando las tropelías que comete el adversario y tapando las que cometen ellos, etc, etc. Y después está esa cosa llamada disciplina de partido en virtud de la cual hay que tragar carros y carretas o en caso contrario, pasar al lado oscuro y convertirse en malditos, ¿no, África?.
    Pues bien, no me gustan los políticos, aunque conozco a más de uno que me cae muy bien, igual que los curas y sin embargo no me gusta la iglesia.
    Pero esto no es óbice para que siga votando, -que yo recuerde, no he faltado a ninguna cita electoral-.
    En mi entrada intentaba entender a los que se quedan en casa. Estoy convencido que de eso tienen la culpa los candidatos, que no valen un euro. ¡Ea!

  5. Este escepticismo general que reccorre la piel de toro, no es ni más ni menos, que haya votantes que les resbalen que su respresentantes políticos estén implicados en casos de corrupción, y sin embargo, se les siga premiando con el voto.¿Qué pasa, es que todos los españoles son corruptos?, ¿se da por hecho, quizás, que haya que asumir la futura corrupción del elegido?
    Se dió el caso en Marbella, Gil, condenado y sentenciado volvió a salir elegido por mayoría.
    ¿Qué clase de democracia es esta que permite que un señor diga que está en la política para enriquecerse, y encima lo nombren ministro?
    O el otro, el de te quiero un huevo, el meapilas de los trajecitos, y el cara de medallón echándole la mano por el hombro…, creo en tí, Paco.
    Con estos mimbres, quién es el guapo que construye el canasto de la participación masiva.
    En el comentario que hice en el blog de Africa, dije que era la primera vez que votaba al PSOE, he votado en todos y cada uno de los comicios que ha habido, en 15-J-77, voté dos veces, por uin despiste del presidente de la mesa, me ha gustado participar en las mesas cuando me lo han requerido.
    Otro interrogante que se me abre, y que no he leido nada al respecto, es la euforia y los saltitos en el balcón del PP, porque a la vista de los escuálidos resultados, sería dificil que sacaran alguna ley en la Carrera de San Jerónimo, en el caso que fuesen elecciones al Parlamento.

  6. … Y es que, amigo Santi, los del balcón confunden votar con botar, y el voto con el bote, con lo cual, “Votos pal bote y nosotros a botar”.
    Comparto tu comentario.
    Un abrazo, vecino.


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