Posteado por: caberna | 14 diciembre 2008

Cuento navideño

 

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Mi abuelo me contó hace años, cuando yo era todavía muy niño, que el padre de su abuelo –que vivió en los primeros años 2000- tenía en su casa un montón de libros antiguos, que los leía con verdadero entusiasmo y que siempre le decía a sus hijos que se los dejaría en herencia sólo si prometían conservarlos en perfecto estado para después poder legarlos a sus hijos y que así fueran pasando de generación en generación.

 Mi abuelo era antropólogo y trabajaba para la Universidad Central. Siempre lamentó el que su padre quemara un día –siendo él muy niño- todos aquellos viejos libros que ya no tenían utilidad, pues toda la información que contenían había sido transcrita y archivada en los MegaSites orbitales que la Unión de Estados ponía gratuitamente a disposición de los ciudadanos.

 Según me dijo, una vez, mientras se documentaba para uno de sus trabajos de investigación sobre costumbres de épocas pasadas, tuvo ocasión de conocer a una mujer muy mayor que conservaba el gusto por aquellas cosas antiguas. Todavía usaba gafas para ver de cerca, guardaba uno de aquellos viejos teléfonos móviles que habían hecho furor en los primeros años del milenio y aún tenía libros de papel en su casa.

 Qué curiosas eran las personas antiguas. ¿Qué sentido podría tener guardar el saber en cientos y cientos de papeles escritos? ¿Qué necesidad tendrían de ocupar tanto espacio? Claro que, según parece, por entonces aún tenían árboles para cortar y convertir en papel.

Pero ¿por qué serían tan conservadores?…

En fin, me voy a oír la Misa del Gallo, que ya van a dar las doce y se me está haciendo un poco tarde…

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Responses

  1. Yo guardé mis libros de cuentos para mi hijo, que la verdad que poco caso les hizo y espero, que los conservo amarillos pero con ilusión legarlos a mi nieta (porque algún día tendré una nieta)

    Bonita entrada Caberna, no dejes de escribir por favor, haces falta.

  2. Un día le pregunté a mi madre: ¿mamá que pasaría si yo me leyera todos esos libros que guarda la biblioteca?, -pués, que nadie te engañaría en tu vida- me contestó.
    Ahora que procuro que nadie se aproveche de mí, cuando se acerca el cierre de algún contrato, o algún negocio, me acuerdo del consejo de mi madre, y lo que hago, es todo lo contrario, no aprovecharme de la ventaja de aquél consejo, y, casi siempre, favorecer al contrincante, ponerme de su parte, que a la larga repercute en mi beneficio, ya sea a corto o largo plazo.
    Y, ¿todo eso es por haber leido a Dumas, Balzac, Dovstoiesky, Cervantes, y tantos otros?. Pués sí, me enseñaron que en el corazón del hombre reside la comprensión, la capacidad de entender la bondad de sus semejantes, las leyes que conculcan confianza en sus derechos.
    Los megasites acogen ahora todos esos títulos, y solamente hay que cliquear sobre ellos para que se nos abran todas las páginas que antiguamente acaparaban los estantes de los lugares, que luego ocuparían los televisores y ahora el ciberespacio.
    Yo soy de esas curiosas personas que le gustaba el contacto con el papel escrito, espero que mis descendientes, si los tengo, sepan conservar algunos de mis mas preciados libros que ahora guardo con tanto celo y cuidado.

  3. ¡Ohhh! Los libros… ¿os habéis fijado lo interesante que es hablar con una persona que ha leído libros?

    No tiene por qué ser mejor persona, pero está mejor apoyada en la tierra que pisa.

    Es un cuento fascinante, nuestro presente convertido en un pasado sorprendente…

    Un abrazo, compadre.

  4. África: Gracias por los ánimos. Es más que posible que tu nieta -el día que la tengas- le haga más caso a tus cuentos que le hizo tu hijo… Y es que la historia es así, qué le vamos a hacer.
    Un beso y sigue luchando, en la lucha encontrarás las respuestas que buscas, seguro.

  5. ¡Santi, qué bueno! Has continuado la misma idea… y la desarrollas con maestría. Sí, haciendo ese “futurible pasado” estoy seguro que tú serías de las personas que gustaría de conservar los viejos libros de papel… Es verdad que el contacto con el papel antiguo tiene algo mágico. A mi también me gustan mucho los libros viejos, su textura, el olor que desprenden… Parece que hasta se lee mejor en ellos, ¿verdad?
    Un abrazo, vecino del tercero izquierda.

    ¡Ah! Lucía os agradece mucho a Mila y a ti la felicitación por su santo. Dice que sois un encanto los dos.

  6. Es verdad, Milano, que las personas que leen libros están mejor asentadas en la tierra que pisan, igual que los árboles… Y con el tiempo, como los árboles, esas personas van ganando en savia/sabia sabiduría.

    Gracias por tus palabras, compadre. Un fuerte abrazo.

  7. Interesante el cuento futurista, por un momento me vi engañado… Ah, pero los libros, lástima que nos quieten tanto tiempo valioso que deberiamos invertir en estar con la gente que mas queremos, o haciendo las cosas que mas nos gustan.
    un abraso
    http://ultimohuesped.blogspot.com/

  8. Hola pompilio. Gracias por asomarte a esta ventana, que si quieres puede ser la tuya en cualquier momento.

    Bueno, en eso de los libros hay opiniones y desde luego, hay tiempo para todo. A mí me ocurre que a veces no tengo ganas de hablar con nadie ni de estar con nadie y entonces me reconcilio con el mundo leyendo un buen libro.

    Un saludo cordial y espero que vuelvas a cruzar el gran charco que separa Colombia y España.


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