Posteado por: caberna | 7 septiembre 2008

Historias de Pat (Cap. I)

Calle Ancha, Algeciras (Foto Bernal Revert)

Calle Ancha, Algeciras (Foto Bernal Revert)

José Manuel estaba triste aquella mañana fría de Noviembre. Acababa de llegar en el barco de Ceuta y su cabeza no se centraba en todos los encargos que su nuevo jefe le había encomendado sobre aquella feria de zapatos de Madrid. Andaba por la Plaza Alta de Algeciras tratando de entretenerse pero todo eran dudas sobre aquellas compras para las zapaterías de la Costa del Sol.

Aquel año Ochenta y Siete parecía que le sonreía económicamente y había que defender su contrato hecho con don Enrique, un borracho rico que llegó pobre para hacer el servicio militar a Ceuta y cambió su suerte al casarse con aquella viuda entrada en años y en carnes. Al ver a Inés, la viuda, y a Inesita, hija del anterior matrimonio, don Enrique bebía y lloraba porque separarse de ella era quedarse sin nada.

José Manuel tenía todo mezclado. De una parte, el temor al ridículo en la Feria, de otra los gritos que aquel borracho daba al día siguiente como efecto del Whisky y alguna niña que le presentaban a don Enrique, que como era lógico, le daba calabazas en el momento clave por cincuentón y grasiento.

Subió la calle junto a la Iglesia. Tuvo la tentación de entrar en ella pero no lo hizo. Pensó que Dios tampoco sabría nada de zapatos de moda y que ocupado en cantidad de asuntos no le haría caso. De pronto, la Calle Ancha de Algeciras. Empezaba a llover y se refugió en la cafetería que tenía más cerca. El tren para Madrid salía a las nueve, así que tenía tiempo para tomar café y de paso ver una revista de zapatos. Era obsesivo, zapatos por todas partes, de tacón, con puntera estrecha, chatos, con plataformas para parecer más altas, rojos, verdes, de flores. Cada vez veía menos claro y entendía menos su cometido en aquella empresa.

De pronto, en aquella cafetería oscura se hizo la luz. Una dulce criatura empujaba la puerta de cristal y José Manuel cerró la revista y su cabeza para mirar aquella hermosura mojada por la lluvia y con caderas envueltas en un pequeño impermeable como si de un regalo sorpresa se tratara. Solo algo enturbiaba el ambiente. El olor a cremade zapatos que aquél limpiabotas desprendía mientras trataba de ganarse la vida con un cliente. En la otra esquina, ella buscaba algo en su bolso. Algo cayó rodando por el suelo y José Manuel, nervioso y tenso por el momento, se levantó para recogerlo. Aprovechó para verla más de cerca, ver sus rodillas debajo del impermeable.

-Se le ha caído, señorita.

-Oh, muchas gracias.

Volvió a su mesa pensando que no había aprovechado el momento para provocar algo que hiciera la conversación más larga. Encendió un pitillo y volvió a mirarla, esta vez con una sonrisa. Ella seguía allí, secándose su cara con un pequeño pañuelo de vez en cuando y él no pudo más.

Se levantó de nuevo, con una inspiración y la voz entrecortada y le ofreció un cigarrillo.

-¿Quieres?

Ella le miró de tal manera que sus ojos azules se clavaron en José Manuel. Tomó uno y le dijo con la picardía propia de haber pasado otras veces por el mismo trance:

-Mejor siéntate aquí ya.

José Manuel, que no se esperaba esa respuesta, corrió a recoger sus cosas de su mesa y volvió. Con un sudor frío que corría por su espalda, empezó por presentarse:

-Soy José Manuel Gómez ¿Y tú?

-En realidad me llamo Patricia Moreno pero soy de Gibraltar y todo el mundo me conoce por Pat Brown. Voy a casa de una amiga a Torremolinos y hago tiempo para coger el autobús.

Para hacer su primera confesión se había soltado el pelo y mantenía nerviosa una pequeña goma elástica en su mano que hasta hace poco le servía para recoger aquella linda cabellera morena y rizada.

-Te invito a otro café -dijo José Manuel, tratando de calmar los nervios.

-Muy bien, pero en otro sitio. Mi autobús sale a las ocho. Tenemos tiempo.

José Manuel dejó en la mesa un billete de cien pesetas y no esperó la vuelta. Era un detalle de poder que gustaba a otras mujeres que había conocido en circunstancias similares.

Salieron a la calle. Había dejado de llover y un tímido sol daba su última luz antes de que empezara a anochecer. Las farolas de la calle Ancha se preparaban para iluminar la belleza de Pat…

Jose Antonio.

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Responses

  1. Bueno, Jose Antonio, aquí está tu primera entrega de Historias de Pat. Me gusta la historia,… promete…
    Esperamos más entregas y esperamos que te guste la foto. A mí me gusta.
    Un abrazo.

  2. Digo lo mismo, que esto promete. ¡Me gusta Pat!

  3. Bonita historia, retrata toda una época, en cuanto al ambiente, porque las niñas decentes de la época no actuabamos así, eso que nos perdimos

  4. Esta noche… HISTORIAS DE PAT (II)
    Hasta luego.

  5. Intuyo que este José Manuel, va a tener mas suerte que el José Antonio de las historias anteriores. Espero que se coma alguna que otra rosca, y el final de la historia resulte mas consistente, y podamos ver por fín el triunfo de Don Juan, o Don Giovanni, (como el que ví ayer en directo desde el Royal Opera House, en un cine, ¡vaya maravilla!), y deje el pabellón español donde tiene que estar. Y si hace falta que me lleve a mi como su Leporello, para aprovecharme de las migajas. ¡Andiamo, andiamo!

  6. Yo también intuyo, Santi, que nuestro Don Juan particular sacará algo en claro esta vez. Lo que no sé es si quedará algo para Leporello (esta vez).
    Me alegro que disfrutaras con el Don Giovanni de Mozart.
    Un fuerte abrazo.
    Carlos

  7. Bueno, Rosi, no sé qué decirte… quiero decir que no sé si tienes razón en tu comentario. En realidad, siempre ha habido y habrá muchas chicas como Pat por ahí sueltas y también muchos José Manuel que andaban de cacería… esperando su pieza.
    Un beso y gracias por seguir la historia de mi hermano… Yo también la sigo.

  8. Carlitos: Las fotos hacen que la
    historía de Pat sea aún más creible.
    Una foto situa mejor a Pat.
    José Manuel no era el clásico ligón
    profesional.Más bien era un fracasado en todo…
    Pero a su tiempo conoceremos su carácter,la
    cantidad de cosas que dejó a medias y sus
    nervios con las mujeres.
    Pat en cambio,juega a la niña buena pero su
    curriculum está lleno de historias de hombres.

    Gracias sobrino por las fotos.
    (Vaya jaleo en el que me he metido para dis-
    traer la crisis que nos rodea,je,je)

  9. ¿Es posible encontrar algo de cultura en esta página?

  10. No es precisamente nuestra intención hacer cultura… aunque a veces sale sola, sin querer. Lo que buscamos es comunicación fluida a través de distintos textos: unos son pequeños relatos de algunos amigos que se pasean por aquí, otros son reflexiones más o menos malintencionadas y otros son lo que simple y llanamente nos apetece en cada momento.
    Ya sé que la cultura es otra cosa… ¡Pobre de nosotros si quisiéramos hacer cultura desde aquí!
    Sentimos no dar respuesta adecuada a tus expectativas culturales, amigo-a DIC, pero hay otras muchas páginas… busca y las encontrarás.
    Un saludo cordial.
    Carlos.


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