Posteado por: caberna | 25 julio 2008

La frontera al Sur del Sur.

Frontera del Tarajal entre Ceuta y Marruecos

Frontera del Tarajal entre Ceuta y Marruecos

Dos historias de aduanas y de policías en el vecino país del sur: Una de Santi y otra de Jose Antonio:

Con ocho o nueve años me iba andando hasta Castillejos, me gustaba jugar con los camiones, los coches, toda la chatarra que iban a fundir, y ver salir el hierro líquido y como rellenaban los moldes, y ver saltar las chispas que te podrían taladrar la carne.

Un día llegué al Tarajal (aduana con Marruecos) y no me dejaban pasar los de la nueva aduana marroquí, en un descuido del policía me fui andando y pase la aduana sin problemas, lo malo fue a la vuelta, que como no estaba en el pasaporte de mi padre, yo era un indocumentado, que “seguramente sería un niño judío, que primero sale el niño y luego toda la familia con sus dineros”. A mí me empezaron a temblar las piernas de pensar que ya no volvería a mi casa con mi familia, mi padre me miraba diciendo: – Pues no te queda mas remedio que buscarte otra familia aquí en Marruecos. Sí, se lo tomó a broma, pero él tuvo que subir a hablar con el jefe de la aduana, que era conocido suyo, y exponerle el tema del gilipollas de abajo.

A ese gilipollas lo destinaron cerca del Sahara, por listo, ¡¡toma ya!! ARRIVEDERCI.

Desde entonces no he cruzado más la frontera del Tarajal. No iré a Marruecos mientras me acuerde de esa historia, vamos, ni siquiera si funden oro para hacerle una pluma al gilipollas ese del hospital.

Santi.

Restinga (al Norte de Marruecos)

Restinga (al Norte de Marruecos)

Hace años, cerca de Kenitra, de noche, en una carretera oscura, me pararon dos policías con el pirulí y me pidieron la documentación. En el pasaporte aparecía con barba y en persona no la tenía. Aquellos dos brutos no entendían nada. Me registraron el coche y ¿qué encontraron? Dos botellas de Whisky Johnnie Walker y dos cartones de Marlboro puestos allí para estos casos. Con un saludo militar me despidieron y pude continuar hasta Ceuta. Varias veces he sido “desplumado” durante tantos viajes como hice a Marruecos. Por eso, ya no voy ni iré más, nunca más.

Jose Antonio.

Anuncios

Responses

  1. A mí me gustaba mucho ir a la playa de Restinga, en Marruecos, cuando vivía en Ceuta. Pero dejé de ir. La razón es que me sentía muy mal tratado en la aduana. Parecía que el señor de la ventanilla -cuando quería abrirla- te perdonaba la vida y te hacía un favor grandísimo dejándote pasar a Marruecos. No olvidaré aquellas colas de gente de Ceuta que íbamos solo a bañarnos y a volver al mediodía, al sol, cociéndonos mientras la ventanilla permanecía cerrada hasta que el buen señor quería abrirla. En ese momento cogía todos los pasaportes que le dejábamos deprisa y corriendo para no perder la ocasión y … “a esperar”. Al cabo de un buen rato, de nuevo se abría la ventanita y el simpático funcionario de aduanas marroquí soltaba el mogollón de pasaportes. La persona que estuviera la primera de la cola era la encargada de repartirlos y empezaba a gritar los nombres de los titulares de los pasaportes: Bernal, Gómez, Martinez, etc, etc. Vamos, tercermundista. Pa no volver, que fue lo que hicimos mucha gente al final, bañarnos en Calamocarro y se acabó.

  2. Carlangas…es que por aquellos tiempos Restinga era un paraiso, merecía la pena hacer la cola (recuerdo que con el consecuente mosqueo que pillaba mi tío que era el que nos llevaba) con tal de poder bañarte en aquellas aguas y embadurnarte de esas arenas blancas. Aysss…a mi me encantaba!!
    Pero claro, era una niña y no tuve malas experiencias 🙂
    Besitossss…me encanta leer vuestras “anécdotas-experiencias-recuerdos”

  3. Hola Gebirg, da gusto verte por aquí, aunque sea solo de vez en cuando. Me alegro mucho de que nos sigas en nuestras narraciones sobre “aquellos dulces años”.
    Sí, tienes razón, en aquella época ir a Restinga era ir al Paraiso.
    De niño, cuando me llevaba mi padre (primero en la Vespa y después en el Seiscientos) disfrutaba mucho más porque no me enteraba de lo que luego me enteré y me molestó tanto: la chulería de aquellos funcionarios de aduanas. Pero de cualquier forma, la playa era y seguirá siendo (supongo) una maravilla.
    Bueno, pues un beso y sigue apareciendo siempre que te apetezca. Ya de vacaciones, eh? Qué bien, qué bien. ¿Has salido huyendo de los cuarenta grados o te mantienes estoicamente a orillas del Guadalquivir?

  4. Nunca mejor dicho!!! Estoy en Sevilla y a orillas del Guadalquivir, que para eso vivo al lado, con sus 40º…brrrrr!! Empecé las vacaciones el martes, que hasta entonces estuve de Tribunal de Opos en Málaga (este año me tocó!).
    Aunque no deje comentarios…me paso por aquí muy a menudo…eh! Me gusta leeros.
    Un besote, hermanito del alma. Y otro para mi “alma gemela” :-))

  5. Pienso que debo ser un tanto masoca,cada vez que vamos a Ceuta no podemos resistir,casi siempre invierno pasar a Marruecos, me gusta su color,su pasimonia,aunque yo soy todo lo contrario,su olor a especias,su sabor,me encanta la cocina marroquí,cuando llegamos a la aduana me pongo mi traje de paciencia y asi lo supero,porque a mi tambien m marean,me piden papeles etc.pero yo sin embargo ……

  6. A ver, Gebirg, mucha agua fresquita y abanicos repartidos por toda la casa, es mi recomendación (gracioso que es uno). Me alegro de que te vaya bien y sobre todo de que hayas terminado con lo del tribunal de oposiciones, que debe ser un tostonazo. Yo, por suerte, (toco madera) me he escapado hasta ahora.
    Me parece estupendo que nos leas, pero también puedes mandar alguna historia para publicar. Aquí nos gusta que nos manden cosas.
    Un beso te manda “tu alma gemela” y otro yo.

  7. Rosi, si que te veo un poquillo masoca, pero por otra parte está muy bien eso de “ponerse el traje de la paciencia” porque es la única manera de disfrutar.
    Un beso.

  8. …recuerdo una noche que estábamos acampados en la playa de Restinga mis padres, mucha familia y muchos vecinos… tuvimos que montar guardia para vigilar porque un grupo de moritos nos rondaban de forma muy sospechosa desde el atardecer.

    Tocó durante mi guardia; el grupo de moros salió de sus escondrijos, por los alrededores, y se unieron frente a nuestra acampada (los veía porque intermitentemente encendía las luces del coche) Así que dí la voz de alarma (más bien alarido de socorro) y salieron todos los hombres armados con palos, cuchillos y martillos (que para eso ya estaban alerados)…

    …en vista de lo cual los moritos se dieron un susto de muerte. ¡No podían imaginar que ese grupo de domingueros resultase tan aguerrido!

    Resultó que eran un grupo de porteadores que esperaban un alijo de calamares de contrabando… al día siguiente comimos calamares, claro, como premio a la ayuda que le ofrecimos para cargar las cajas.

    Que la gente no es tan mala como parecemos, joé.

  9. Hay otra historia todavía mas dra-
    mática del Diez y Nueve de Marzo de
    Mil Novecientos Ochenta y Nueve.Es
    dura hasta de recordar.Otro día…

  10. He quitado tu historia de Castillejos de aquí, Jose Antonio y la he puesto como una entrada.
    La próxima mánddamela mejor al correo y yo la paso.

  11. Milan, no conocía esa historia vuestra con los calamares de contrabando. Cuando se sabe el final, daa hasta risa, pero antes de conocerlo, pienso que tuvo que dar su “sustito” vivirlo. Las cosas que pueden pasar en Marruecos son más que curiosas, eh! Si no, lee el asalto a Jose Antonio en el mercado de Castillejos, que tiene guasa.
    Un abrazo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: