Posteado por: caberna | 7 junio 2008

Gaviotas (Relato de Jose Antonio)

Gaviotas... (Foto bp1.blogger.com)

Gaviotas... (Foto bp1.blogger.com)

Esta mañana he madrugado sin querer, el vecino de arriba -y eso que solo tengo uno- se sigue afeitando con los sonsonetes malolientes de la Cope.

Hay gustos “pa tó” como diría mi admirado Milano al que voy conociendo por fotos de su blog donde sabe mezclar una niña en tanguita, Villa Jovita y el sabor de los higos chumbos bien peladitos.

En fin, que no tengo más remedio que levantarme. Hace un día gris, de Levante con las mismas gaviotas que el otro día vi desde casa de mis padres en el Campo de Gibraltar y que son parte del ambiente contaminado contra el que lucha a diario mi hermano Carlos. Le doy mi remedio para eliminarlas y se monda de risa con ese carcajeo picaron que le caracteriza. Reconozco que tampoco es solución el eliminar todo lo que nos moleste. Salgo a la calle. Son las ocho de la mañana en el reloj del Ayuntamiento (qué tontería, y en todos los relojes del GMT más una hora que Europa baja y sube a su antojo). No hay nadie, todo cerrado, las máquinas de café todavía no están calientes y yo estoy frío por el levante. Por fin, encuentro un sitio. Es un hotel nuevo, con vistas al mar y sigo viendo gaviotas. La gente paga la noche que ha dormido y corre en busca de un taxi para no perder el avión. Me fijo en los que hacen cola para pagar. Siempre observando, mi manía de toda la vida. Estos parecen recién casados. Están de la manita. Sus maletas son completamente nuevas. Se miran, se ríen y creo que están pensando en esa noche única para ellos que están dejando atrás. Al lado otra pareja que ya vivió esas aventuras y fruto de ellas son esos dos niños que no paran de llorar. Ellos no se ríen, están violentos por los llantos que retumban en el hall. Detrás, el clásico hombre de negocios al que no le para su teléfono móvil.

Leo el periódico. Nada nuevo. Los maridos siguen matando a sus mujeres y luego se tratan de suicidar pero sin hacerse demasiado daño. Y digo yo, por qué no lo hacen al revés y se cortan las venas con fuerza, donde luego ya no haya arreglo. El mundo está loco. El Euribor también. Anuncian paro y huelga en los principales sectores. No conseguirán nada. Europa defiende unos intereses que no son los mismos de nuestros pescadores, ni transportistas, ni taxistas, ni obreros de la construcción, ni… El país se arruinará más aún con las huelgas y esto tiene mal arreglo.

Voy a la página de contactos que ahora quieren prohibir. “Chica de dieciocho, estudiante, grandes pechos, francés, griego, todo por treinta euros”. Claro, pienso, como es estudiante pues sabe idiomas. Normal.

La cabeza se me va calentando. Empiezo a pensar si ha valido la pena madrugar para encontrarme este mundo tan raro. Paseo despacio mirando al mar y solo sigo viendo… gaviotas, gaviotas, gaviotas.

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Responses

  1. Gaviotas… o mejor pavanas -que decíamos allí, en aquella bendita calle Terraplén de nuestra infancia-. Pero desde luego, éstas no tienen nada que ver con aquéllas otras, que sólo estaban en la playa o alrededor de las barcas de los pescadores buscando un buen desayuno. Las de ahora tienen un tamaño familiar, gigante y dan bastante respeto. De momento están reciclando todas las basuras que nosotros dejamos por los suelos, pero… ¿y después? ¿Seguiran adaptándose al medio y se volverán contra nosotros? Quiero decir que, tal vez una tarde te quedes un poco adormilado mientras lees el periódico en el parque y cuando te des cuenta te están comiendo el periódico -primero- y luego el bolso, las tarjetas, las gafas de sol y hasta los Yanko que tanto te habían gustado el día que los vio tu mujer y dijo: Pues esos te quedarían muy monos, chato.
    En fin, que las pavanas eran más románticas y estas gaviotas parecen “bichos contratados por los ayuntamientos para limpiar de restos de bocadillo los patios de los colegios después del recreo”. O algo así…

  2. Había en Ceuta un majareta que se paseaba por la playa con una pavana con una cuerda atada al cuello, y la llevaba como si fuera un pavo, guiándola con una vara larga iba indicánole el camino. ¡Esas sí eran gaviotas! y no las de ahora, que solo saben gruñir y algunas parecen que ladran.
    Tambien habían unos pájaros que le llamábamos painicos, que revoloteaban encima de los salideros de los desagües cuando había levante fuerte, por aquello de “mar revuelta ganancia de pescadores”. Eran los pájaros mas tontos del mundo, le tirábamos piedras y seguían ahí en sus asuntos, al final siempre caian algunos, pero quien era el guapo que se tiraba a cogerlos.
    Espero desliarme un poco para retomar los chascarrillos, pero es que me surgen problemas por todos lados.
    Un abrazo.

  3. Saludos, amigo Santi. Gusto en verte por aquí en estos días que sabemos los trajines en que andas metido. Espero que todo te salga bien y recuperes esos ratitos de calma para poder escribir esos relatos tuyos que tanto nos gustan. Yo, a partir de ahora, estaré un poco más liberado (o eso espero, si no me buscan algún rollo).
    Un abrazo.

  4. …pues he pensado que ese “paseo despacio mirando al mar y solo sigo viendo… gaviotas, gaviotas, gaviotas” tampoco debe estar tan mal.

    Sigo viéndolas como inocentes pavanas… ¿será porque no las miro o porque no quiero ver?

  5. Dear Milano: Ese final de “solo veo ga-
    viotas,gaviotas” era el résumen de to-
    do los que acontece estos dias en esta
    España con algunos salvajes en huelga,
    otros en paro forzoso por culpa de los pri-
    meros y otros en paro total por culpa de
    todos.Es el futuro que tenemos.Por eso,
    por mucho que queramos solo vemos gaviotas,
    gaviotas… (y no me refiero a las del circo del
    Partidito Popular,que de eso hablaremos otro
    dia)
    Un abrazo.

  6. ¡Andando! Estaba servidor por las nubes, lo que se dice volando… y espeso, bastante espeso. Ahora releo y todo cuadra. Un abrazo.

  7. ¡Claro! Eso es,justo lo que piensas.
    Es que a veces ocurre que detrás de la
    cámara se ve todo bonito pero si quitas
    el ojo del visor un momento ya ves la
    realidad que nos rodea y dices -para esto
    no merece la pena poner un gran angular.
    Un abrazo.


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