Posteado por: caberna | 4 enero 2008

COSAS QUE PASAN

La gente normal, la que nos cruzamos en la calle, suele hacer cosas que se consideran normales. Pero también hacemos cosas raras que, a base de repetirlas, se convierten en normales, confundiendo lo frecuente con lo normal. Este tipo de sucesos cotidianos suelen tener mucha gracia cuando los observas tranquilamente, y a mí, me provocan la risa floja. Pondré un ejemplo o dos…

Uno: En una gasolinera situada a casi 10 kms. de un conocido centro comercial, se podía leer, en un cartel escrito en una caja enorme de cartón colocada encima del dispensador de gasolina y con letra bien grande y casi temblorosa, (esa que sale cuando el que escribe está muy harto de algo): “NO SE PUEDE PAGAR CON LA TARJETA DE CONTINENTE”. Inmediatamente me vino la risa floja, ésa que responde a las interminables situaciones surrealistas conque la vida nos sorprende y nos alegra casi cada día. Porque me imaginaba a los clientes llenando el depósito y sacando su tarjeta del hipermercado para pagar, y al empleado de la gasolinera en cuestión, harto ya de intentar explicar a los clientes que aquella tarjeta sirve para pagar sólo en la gasolinera de esa marca y no en cualquiera de las que estén en un radio de 100 kms a la redonda. Y me imaginaba el cabreo del empleado teniendo que decir cuatrocientas veces al día: – ¡¡¡Qué no, que ésa no le sirve para pagar aquí, que esa es sólo para la gasolinera del hiper …!!! 

Otro: ¿Qué arrastra a la gente -como auténticos posesos- a salir andando de un aparcamiento subterráneo por la rampa de entrada de los vehículos? Es algo curioso. Deteneos un día que no tengáis prisa –aunque ya sé que es difícil no tenerla- y observad desde la calle la entrada de coches. Los peatones aparecen de pronto, solos o en manada, saliendo con gesto cansino de lo más hondo del aparcamiento, como extraños habitantes del subsuelo a los que sólo les falta tener la piel incolora y los ojos muy brillantes. Asoman a la superficie con actitud gallarda, como diciéndole al mundo: -¿Qué pasa? ¡Yo salgo por donde quiero!- Pero es que la cosa tiene más “guasa” en el caso concreto que os cuento, pues la escalera de salida para los peatones está paralela y a un metro de distancia de la entrada de vehículos. Y lo más gracioso es que los conductores se han acostumbrado a verlos salir por allí y no pasa nada. Todo lo contrario, los coches aminoran la marcha o incluso frenan para esperar a que salgan los ciudadanos con su movimiento de vaivén fatigoso que va venciendo la empinada rampa…Y a mí, me da la risa floja.¿No os parece surrealista?¡¡¡Cómo somos!!!

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Responses

  1. Efectivamente es totalmente surrealista,pero yo me pregunto¿quien en un aparcamiento no ha subido alguna vez por la rampa de los coches?no busques respuestas los “homos sapiens venidos a menos”somos asi

  2. Seguro que tienes razón, Rosi, pero no deja de ser divertido observar las cosas que hacemos algunas veces…

  3. …o meterse en una gran superficie repleta de personal, sin poder aparcar y soportando colas de 15 minutos por el simple hecho de la novedad. Nos olvidamos demasiado a menudo de las cosas simples, que son las que más satisfacen… y nos empeñamos en hacer cosas ridículas porque es lo que se espera de nosotros.

  4. Efectiva y festivamente, Milano, eso hacemos, cabrearnos en largas colas cuando podíamos y deberíamos hacer cosas mucho más simples, como filosofar sobre las uniones de parejas a partir de los andares de los mamuts, no??? ¡Qué vejez más mala vamos a tener!


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