Posteado por: caberna | 22 Julio 2009

República bananera

Es un término -éste de República bananera- que ya hace tiempo no se usa por aquí cuando queremos referirnos a nuestra actualidad política. Y estoy muy orgulloso de que las actitudes de nuestros representantes en la “cosa pública” (rex publica) hayan dejado de recordarnos tal comparación.

Sin embargo, de vez en cuando, solo de vez en cuando, ocurren ciertas cosas… No sé, hay por ejemplo mafiosos que sobornan con regalos de “poca importancia” a algunos políticos (a todos los políticos, según la alcaldesa de Valencia) a cambio de conseguir contratos millonarios o concesiones para ellos o sus protegidos… Hay, por poner otro ejemplo, políticos que se dan la gran vida en clubes de lujo donde las bebidas exóticas cuestan un ojo y la mitad del otro.

Pensando en estas cosas me acordé de aquella expresión que hace años se usaba: “Esto es más propio de una república bananera”, aunque ya digo que, por suerte, esto cayó en desuso…

Espero que no se ponga de nuevo de moda.

Veámoslo con un poco de humor, para no perder la calma (ésto no conduciría a nada bueno)


Respuestas

  1. Lo vi esta mañana bien tempranito y, a pesar del fondo del mensaje, este vídeo me hizo empezar el día a carcajadas :-)
    Que buenos Les Luthiers! Me encantan.
    Gracias por esa aportación de buen humor!
    Un abrazo grande

    • De nada, guapa.
      Te devuelvo el abrazo.

  2. Aquí se están regalandose España entera entre unos y otros, y nosotros sin catar ni siquiera un reloj Orient.
    Qué trabajito nos va a costar clarificar todo este entramado, tapándose unos a otros, porque todos esconden algo.
    ¡Qué derecha tenemos!, digna de una de aquellas repúblicas bananeras; aunque el término esté en desuso, ¿podríamos poner monarquía complaciente?, o ¿monarquía regalona?
    ¡Que asco, tú!

    • Me gusta lo de “monarquía regalona”. Me quedo con eso.
      Un abrazo, pero no caluroso, tú.

      • Como echo de menos aquellos mundos a los que solía viajar en mis naves interplanetarias, que me llevaban de una galaxia a otra, a miles de millones de veces superior a la velocidad de la luz, tardaba escasos segundos en recorrer los intrincados caminos entre soles y planetas.
        Qué ilusion sentía al encontrar uno parecido a la tierra, sin pensarlo, posaba mi nave suavemente sobre su superficie. A cada uno le iba poniendo el caprichoso nombre que en ese momento se me ocurría.
        El analizador de a bordo reconocía enseguida si la atmósfera era respirable.
        En la galaxia M66, fué impresionante el ir acercándome a un planeta parecido a la Tierra, con el mismo tamaño, los océanos, los continentes, las nubes y los casquetes polares igualmente congelados.
        Pertenecía a un sistema planetario irreconocible por las cartas de navegación, girando alrededor de una estrella parecida a nuestro Sol.
        Suavemente la nave se posó en una llanura cerca del mar. Para mi satisfacción, la atmósfera era respirable. Bajé los pocos peldaños que me separaban del suelo, y me encontré en un prado tapizado de bellisimas flores que se perdía en el horizonte, perfumando aquél sitio con olores maravillosos. El clima era agradable, como de eterna primavera.
        Decidí hacer una excursión para comprobar si había alguna clase de vida animal. Me introduje en un bosque de árboles gigantescos y muy variados, dando unos frutos que te alimentaban por todo el día; pero no veía signos de vida por ningún lado.
        Bajé a la orilla del mar y asombrado ví como unos pececillos reptaban por la arena para alejarse unos metros y volver corriendo a introducirse en el mar. Ya tenía el nombre del nuevo planeta, lo llamaría Gobius, en honor a estos únicos seres vivos.
        De noche, descansando en mi camarote, empezó a asomar una especie de luna grande plateada, salí fuera para ver mejor; pero si tiene las mismas manchas que nuestra luna, ¡¡es nuestra luna!! Entonces… esto es la tierra en sus primeros tiempos.
        Me quedé mirando aquellos inocentes pececillos y pensando en los que se convertirían en el transcurrir del tiempo: en todos los seres vivos conocidos; pero también en el peor depredador de todos ellos: el hombre, que hará desaparecer las frondosas arboledas milenarias, o le quitará la vida a un semejante, por el gusto de quitársela, unos se convertirán en asesinos, otros en ladrones, otros en embusteros. Y eso, algunos paises medianos se convertirán en monarquías regalonas.

  3. Gracias por Les Lut hier, me encanta, me has alegrado.

    Que sepas que Rosi Sentís y yo nos hemos ido de cañas y me ha dicho que eres muy guapo.

    • Me alegro de que Rosi y tú hayais compartido unas cañas. Espero que alguna vez nos podamos juntar los que solemos coincidir en distintas redes.
      Sobre la segunda parte de tu comentario, te remito a lo que dice Milan en el siguiente (que la envidia es mu mala, hijamía).

  4. …bueno, bueno… pero ha perdido mucho últimamente, no te creas. Que Rosi es muy fantasiosa…

    • ¡¡¡Qué mala es la envidia, quiyo!!! (jejej)
      Un abrazo fresquito, si fuera posible.


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